¡Chau, Consalvi!


A Don Simón siempre nos lo encontrábamos en el ascensor de El Nacional. La última vez que recuerde fue justo antes de que sacaran las nuevas monedas, antes de la reconversión y la moneda de 500 era de 500 y no 0,50. El miró esa moneda un rato largo antes que el ascensor anunciara su llegada y luego, siempre tras sus lentes, volteó a decirnos "Ahora ni siquiera pesan tanto, no pesan tan fuerte como un fuerte y ya las quieren volver a cambiar". Todo en ese tono gocho caraqueñizado.



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