Leonardo A. Torres En el escenario del Latino Gastronomic de Puebla, la gastronomía se volvió relato, memoria y poesía que vino de Girona. Entre aromas de anchoas en salazón, aceites verdes recién prensados y copas de vino ancestral, apareció Pep Nogué, cocinero, profesor y divulgador de la cocina catalana, para recordarnos que comer no es solo un acto cotidiano: es también un gesto de identidad, de amor y de futuro. Un cocinero que narra con los sabores Formado durante más de una década en el Celler de Can Roca, Nogué carga consigo la enseñanza de Joan Roca: “la cocina es un lugar para contar historias”. Con esa brújula, ha construido un camino donde la técnica es importante, pero nunca lo esencial: lo esencial es la memoria que se transmite en cada bocado, la geografía que se traduce en cada producto, la emoción que despierta cada plato. En Puebla, su propuesta fue una barra gastronómica que funcionó como un escenario íntimo. Sin manteles ni solemnidades, frente a los asistentes ...
Me gustó mucho, Leo.
ResponderEliminarLo amé. Yo aún no supero mi terror por el columpio, jamás volveré a intentar (ni de pendeja ) jugar a volar. Muack Leo.
ResponderEliminarLos columpios, los columpios siempre serán mejores que los "subibaja":
ResponderEliminar"son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
(...)
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,"
(...)
Fabio Morábito